Las canciones de los jóvenes argentinos;
una radio para guardar la memoria
que tienen de sus bluejeans rasgados,
la polola en la playa, una guitarra
y la sensación de que se vivió a concho
lo que pudo ser una vida
"fome"
estudiando las últimas partidas,
yendo al club de ajedrez los días sábado
para estar sentado cerca de cuatro horas
mirando un tablero moviendo
sus piezas
llegar a casa y analizar la noche toda
el pack de variantes del próximo día;
el torneo de los domingos matutinos
donde puedes ganar una medalla
para que tu padre la cuelgue
en tu cuello
y luego salgas en la foto
sonriendo.
La verdad es que me hubiera gustado
mucho
pasar el verano en la playa,
invitarlos a tomar unas cervezas
en la puesta de sol,
besar a una joven punk
en su boca y en sus tatuajes
y en sus piercings
eyacular borracho
regresar en bus
de lado de la ventana
para contarles a mis amigos
y que ellos también me cuenten.
jueves 29 de marzo de 2007
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